sábado, 10 de septiembre de 2011

Quiénes somos y qué hacemos aquí.

¿Qué tal comenzar con la despedida de una de nuestras alumnas recientemente graduadas? Creo que es un arranque inmejorable que puede darnos una idea del esfuerzo y la recompensa de seguir día a día y año a año el programa ALCE.


Bueno, esto sí que no me lo podía imaginar hace 9 años cuando empecé con mis clases de español.

Wau!!! se dice pronto 9 años cuando solo tienes 14…

Cuando comencé a pensar sobre este discurso empecé a recordar las clases de español y lo que había vivido en ellas durante todos estos años.

Lo primero que se me vino a la mente, y mi madre me lo ha recordado mil veces, era mi negativa desde el primer año a seguir con esta actividad extraescolar que significaba: más colegio, más estudio y más deberes! En fin, ¿qué os voy a contar? una actividad poco atractiva, por decirlo educadamente. Poco a poco, lo que los primeros años supuso una lucha familiar (entre mis padres y yo), se convirtió en algo que había que hacer y que no se discutía. Era como el colegio americano, había que ir ¡sí o sí!

Hice amigos que se fueron, otros que vinieron y que se unieron al grupo de estresados estudiantes. Aprendí a leer, a escribir, a expresarme mejor al hablar, aprendí también sobre España, sobre su geografía, su historia y su cultura. Aprendí que a veces tienes que hacer cosas que no te gustan pero que a la larga tienen su recompensa y ahora, con 14 años, estoy orgullosa de ser bilingüe. Sé que todavía tengo que seguir aprendiendo, no haber vivido nunca en España hace que tenga muchas lagunas en mi vocabulario, pero lo importante es el interés.

Quiero ahora dar gracias al Ministerio de Educación por tener este programa para nosotros. El programa hace que si algún día queremos volver a nuestro país, nuestro propio idioma no sea un obstáculo para integrarnos. También, cómo no, el español es un activo de un valor incalculable para nuestra vida personal y profesional futura.

Quiero también dar gracias a los profesores que han pasado por aquí, por habernos enseñado con paciencia y por haberse adaptado a las necesidades de un alumnado a veces difícil.

Por último, aunque no menos importante, quiero dar gracias a mis padres, sobre todo a mi madre, por su insistencia en la importancia de estas clases; sin su determinación no lo hubiera conseguido.

Gracias a todos mis compañeros porque me lo he pasado muy bien con ellos. ¡Chicos! ¡Os echaré mucho de menos el año que viene!!!





Isabel Moreno, Junio de 2011
10º curso, aula de Maryland

1 comentario:

Juanfra dijo...

Gracias a vosotros, los estudiantes de la ALCE, que le dais vida y sentido a todo este trabajo.